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El diagnóstico para la falta de atención se suele realizar en base a cuestionarios administrados a padres y/o maestros y el tratamiento que se suele indicar es : medicación y modificación conductual.
El resultado es que los niños son medicados desde edades muy tempranas, con una medicación que no les cura ( se les administra de acuerdo a situación, por ejemplo, para ir a la escuela) y que en muchos casos disimula una sintomatología grave que hace eclosión a posteriori o encubre deterioros que se profundizan a lo largo de la vida.
Es decir, lo primero que se hace es diagnosticar con un “déficit” de por vida, luego se lo medica y se intenta modificar su conducta.
Así, se reduce la complejidad de la vida infantil a un paradigma simplificador.
Desde nuestra perspectiva nos encontramos con un niño que sufre, que presenta dificultades, que esas dificultades obstaculizan el aprendizaje y que debemos investigar lo que ocurre para poder ayudarlo.
Todas las drogas utilizadas en el tratamiento de los niños que presentan dificultades para concentrarse o que se mueven más de lo que el entorno tolera, tienen contraindicaciones y efectos secundarios importantes.
En diferentes trabajos respecto a las medicaciones que se les da a estos niños se plantea que:
-No puede administrarse a niños menores de seis años.
-Es arriesgado con niños psicóticos, pues incrementa la sintomatología.
-Deriva con el tiempo en retardo en el crecimiento.
Con respecto a las anfetaminas:
Éstas han sido prohibidas en algunos países además de ser conocida la potencialidad adictiva a las mismas.
PROPONEMOS:
- Que la evaluación de cada niño sea realizada por profesionales expertos en la temática y que se le otorgue la posibilidad de ser tratado de acuerdo a las dificultades específicas que presenta.
- Que la medicación sea el recurso último ( y no primero).
- Que se tome en cuenta el contexto del niño en la evaluación.
- Que se acote en los medios la difusión masiva de la existencia del trastorno por déficit de atención( cuando es un trastorno en el que no hay acuerdo entre profesionales) y, sobre todo, el consumo de la medicación como solución magica frente a las dificultades escolares.

Para los niños disléxicos es natural y fácil prestar atención, pero les resulta difícil concentrarse. Cuando una persona pone atención , su percepción está desplegada y puede abarcar todo el entorno inmediato.Pero cuando se concentra , toda su atención se focaliza en una sola cosa.
En los niños disléxicos es fácil mantener su atención más abierta al entorno que los otros niños y por eso puede parecer más disperso.
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