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Las dificultades de aprendizaje pueden estar relacionadas con una temática familiar y afectar no sólo al alumno sino a padres, maestros e instituciones (colegios). Por lo mismo, una problemática institucional puede afectar a maestros, alumnos y padres, ya que todos estamos interrelacionados.
La familia es un sistema y necesita un equilibrio interno que garantice las funciones prioritarias de sus miembros. Cuando el sistema familiar se desequilibra el miembro más sensible de la familia manifiesta el problema, es el hijo que percibe los desequilibrios del matrimonio, en la relación familiar... Este hijo tenderá a absorber ese desajuste y a manifestarlo de muchas maneras, una de ellas son los problemas de aprendizaje en sus múltiples variedades: dislexia, falta de atención, disgrafía ,acoso escolar...
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Por lo tanto, si algo desequilibra o desordena el sistema familiar de un niño, éste no podrá centrarse en el colegio. Su mirada no puede estar en el colegio, su mirada está en la familia porque él cree que con su atención centrada en la familia podrá arreglar algo del sistema familiar al que pertenece y lo hará por amor.
Pero no siempre tiene que haber un problema evidente. Puede ser que los padres afronten los problemas que presenta el niño con verdadera angustia, miedos e inseguridad y proyecten sobre su hijo este tipo de emociones, entonces al tratar de equilibrar el sistema familiar hacen suyos asuntos que no les pertenecen, y que hacen que su proceso de avance escolar sea una lucha de supervivencia y un afán de nadar contracorriente sin poder llegar a la orilla con facilidad.
Pensamos a menudo que si nuestro hijo/a “nos salió bueno y aplicado” es una bendición del cielo, pero si no me frustro. Y pensamos que no tiene nada que ver con nosotros. Pero sí que tiene que ver desde antes, con la manera de relacionarse el padre con su propia escuela. Si para el padre la escuela fue un lugar de diversión, eso es lo que va a inculcar al hijo. Si para el padre fue frustrante, las maestras castrantes y todo eso, ¿qué le va a decir al hijo?:
“¡Ay pobrecito!” Ya estás allí, para mi fue traumático y me fue de pena...
Entonces la relación que tiene nuestro hijo para con el centro educativo tiene que ver con nuestra propia relación con la escuela, y va a tener que ver con la relación de nuestros abuelos hacia nuestros padres, de nuestros padres hacia nosotros y de nosotros hacia nuestros hijos y así sucesivamente.
En su conducta problemática se demuestra que tanto el niño como sus padres, están atados a un destino común de familia y del clan, la conducta del niño hace resaltar algo que estaba escondido y sin solución. Pero hoy en día gracias a Bert Hellinguer y su terapia de “Constelaciones familiares”, sabemos que el niño no es la víctima aún en sus acciones destructivas, es una persona que actúa desde el amor.
Con esta nueva visión y terapia se pueden solucionar dinámicas familiares tales como: malas relaciones entre padres e hijos, relaciones de pareja, relaciones de padres con sus propios padres, adicciones, abortos, enfermedades, problemas escolares (dislexia, fracaso escolar...) , familiares excluidos, adopciones, abusos, malos tratos, trastornos alimenticios (anorexia, bulimia)...
¿A QUIÉN LE INTERESA esta terapia?
-A toda persona que quiera trabajar asuntos difíciles de su vida.
-A profesionales de ayuda: terapeutas, asistentes sociales, médicos, maestros, enfermeras...
-A toda persona que le interese incrementar la comprensión de si misma y de sus seres queridos.
¿PARA QUÉ es útil esta terapia?
- Mejorar la comunicación familiar.
- Entender desde una nueva perspectiva los comportamiento difíciles de los hijos.
- Encontrar el acuerdo de los padres a la hora de educar a un hijo.
- Descubrir el lugar adecuado de cada miembro en su su familia.
Esta visión sistémica de la pedagogía está inspirada en el trabajo fenomenológico transgeneracional de Bert Hellinger.
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